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miércoles, 19 de agosto de 2015

Planeta Venus


Venus es el segundo planeta del Sistema Solar en orden de distancia desde el Sol. Recibe su nombre en honor a Venus, la diosa romana del amor. Se trata de un planeta de tipo terrestre o telúrico, llamado con frecuencia el planeta hermano de la Tierra, ya que ambos son similares en cuanto a tamaño, masa y composición.
Al encontrarse Venus más cercano al Sol que la Tierra, siempre se puede encontrar, aproximadamente, en la misma dirección del Sol, por lo que desde la Tierra se puede ver sólo unas cuantas horas antes de amanecer o después de anochecer.
A pesar de ello, cuando Venus es más brillante puede ser visto durante el día, siendo uno de los tres únicos cuerpos celestes que pueden ser vistos tanto de día como de noche (los otros son la Luna y el Sol). Venus es normalmente conocido como la estrella de la mañana (Lucero del Alba) o la estrella de la tarde (Lucero Vespertino).
Venus gira léntamente alrededor de su eje, tardando más en completar su rotación que en dar la vuelta alrededor del Sol.
Venús es el planeta más brillante del Sistema Solar, visto desde la Tierra.

jueves, 22 de agosto de 2013

La historia de la Tierra

Fuente de lava


La Tierra, al igual que el resto de todos los cuerpos del Sistema Solar, tuvo su origen en los restos de estrellas que explosionaron. El planeta azul ha tardado millones de años para evolucionar desde una esfera de gases hasta un planeta dotado de una corteza rocosa y sólida.
La Tierra empezó a condensarse a partir de gases y polvo de la nebulosa solar hace unos 4.500 millones de años. Los gases y el polvo fueron colisionando a causa de la fuerza de la gravedad, formando cuerpos cada vez más sólidos.
Las colisiones y la presión se originaron en el interior del planeta por la compresión debida a la acumulación de materia, lo cual generaba calor. En el interior de nuestro planeta, los elementos se separaron. Hace unos 4.000 millones de años, la temperatura de la Tierra ascendía a 2.000 ºC. El planeta era una mezcla de diferentes elementos: los mismos que hay ahora en la Tierra.
La temperatura alcanzó el punto de fusión del hierro, que se fundió hasta el centro del planeta en rotación, formando el núcleo. Este núcleo se divide en dos partes: el núcleo interno, formado por hierro sólido, y el núcleo externo, que contiene hierro y níquel en estado líquido. Al mismo tiempo, hace unos 3.500 millones de años, los elementos más ligeros, compuestos de silicio, cristales y metales ligeros, subieron a la superficie. Así se formaron el manto, constituido por elementos más pesados, y la corteza, dividida en capas de materiales más ligeros.

Cuando la corteza en solidificación se fracturaba, surgían lava, gases y vapor de agua ocluidos en el manto. Empezó a formarse una atmósfera primitiva. El vapor de agua se elevaba a cotas más altas, donde, al enfriarse, se condensaba y se precipitaba al suelo en forma de lluvia, que se evaporaba de nuevo apenas entraba en contacto con la superficie extremadamente caliente. Gradualmente, la corteza también empezó a enfriarse, permitiendo así que el agua fuese reabsorbida. Después de algunos millones de años, la corteza ya no pudo absorber más agua y se inició la formación de mares.

Materia oscura


Mencionamos ya la importancia que tiene para diseñar un modelo satisfactorio del universo, conocer el valor de la masa total de materia que existe en el espacio.
El valor de la expansión o de la contracción del universo depende de su contenido de materia. Si la masa resulta mayor que cierta cantidad, denominada densidad crítica, las fuerzas gravitatorias primero amortiguarán y luego detendrán eventualmente la expansión. El universo se comprimirá en sí mismo hasta alcanzar un estado compacto y reiniciará, tal vez, un nuevo ciclo de expansión. En cambio, si el universo tiene una masa menor que ese valor, se expandirá para siempre.



En la actualidad, la densidad de materia detectada, tanto la materia que brilla, como la que refleja la luz y la que absorbe la luz, es un 20% menor que la densidad que cerraría el universo. Sin embargo, los astrónomos sospechan que una cierta cantidad de materia podría estar oculta de diferentes maneras. Parte puede estar encerrada en agujeros negros o bien suceder, simplemente, que las estimaciones están afectadas por graves errores.
Otra idea es que la materia oscura no sería detectable por medio de la luz visible, pero sí en otras longitudes de onda (por ejemplo: infrarrojas)
Se sostiene también que la masa no detectada se halla en ciertos astros llamados enanas marrones. Son cuerpos que no llegan a ser estrellas (serían equivalentes a los planetas en el sentido que no tienen luz propia) ya que la cantidad de materia que las componen no es suficiente para elevar la temperatura de su núcleo y producir la fusión de hidrógeno en helio. Simplemente, esto hace que no sean visibles.
Se ha sugerido que las enanas marrones prodrían constituir halos invisbles rodeando a las galaxias. Esta idea ha sido introducida para tratar de explicar los movimientos de objetos ubicados en los alrededores de las galaxias, ya que ellos indican la presencia de masas, que serían cuerpos celestes imposibles de detectar con las técnicas actuales de observación.

lunes, 4 de marzo de 2013

Los movimientos de la Luna


La Luna da un giro completo alrededor de nuestro planeta en un período de 27,3 días respecto a un sistema de referencia fijo como el de las estrellas. En cambio, respecto a un sistema móvil como es el de nuestro planeta, su período de revolución es algo más, de 29,5 días. Este período corresponde al intervalo entre dos fases iguales visibles desde la Tierra. Es importante recalcar que este intervalo es la media porque la influencia de la gravedad solar modifica este valor casi cada mes.
Luna naranja

La órbita de la Luna es elíptica y se describe en torno al baricentro de nuestro planeta y a unos 4.600 km del centro. Los cuerpos celestes de la Luna y la Tierra son tan cercanos que la atracción de la gravedad terrestre obliga a la Luna a girar sobre su eje en 27,3 días, que es el mismo tiempo que tarda la Luna en dar una vuelta a nuestro planeta. Es por este motivo que siempre vemos la misma cara de la Luna.
En la práctica, sin embargo, desde la superficie terrestre es posible observar algo más de media Luna, puesto que su órbita está inclinada unos 5º respecto a la eclíptica, y el eje lunar está inclinado 1,5º respecto a su órbita. Por este motivo se puede observar hasta 6,5º por encima o por debajo de los polos lunares. Este fenómeno es conocido como libración de latitud.
Además la Luna también libra en longitud, porque la velocidad con que se mueve a lo largo de su órbita varía según se acerque o se aleje de la Tierra, mientras que la inclinación de su eje permanece constante. Así, la Luna parece oscilar de este a oeste hasta 7º en cada dirección en el transcurso de su movimiento alrededor de la Tierra.
Se puede observar el 59% de la totalidad de la superficie lunar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Asteroides


Asteroides

Pero de todos los fenómenos celestes, probablemente ninguno sea tan emocionante como la primera vez que ve un asteroide en movimiento surcar los cielos. Nombrar a los asteroides como las "estrellas del rock" de la astronomía es al mismo tiempo una broma de mal gusto y una descripción exacta de cómo ven los aficionados a la astronomía. A diferencia de los soles, los planetas y las lunas, los asteroides están en movimiento, siempre cambiantes, apareciendo en el cielo nocturno, emocionante y dinámico.


Al igual que las estrellas de rock, los asteroides han recibido su parte de mito urbano y la tradición. Muchos han atribuido la extinción de los dinosaurios al impacto de un enorme asteroide sobre la tierra. Esta teoría tiene algo de credibilidad y si esto es verdad, puede evocar algunas imágenes bastante sorprendentes, presentimientos y temores de la especie reinante sobre la tierra, la raza humana.

El hecho de que los asteroides se muevan rápido como basura espacial sólo hace que su movimiento y su actividad sea más interesante y emocionante. A diferencia de lo que sucede con una luna, planeta o estrella, las probabilidades de que un asteroide impacte sobre la Tierra son del todo razonable, incluso hay muchos casos documentados de pequeños asteroides que han atravesado la atmosfera terrestre y dejado algunos cráteres bastante impresionantes en la superficie de la Tierra.

La cultura popular ha aceptado felizmente la idea del impacto de un asteroide. La idea ha dado lugar a muchas historias de ciencia ficción, añadiendo la creencia de que las formas de vida alienígenas pueden viajar en asteroides hacia nuestro planeta y comenzar una "guerra de los mundos". Pero, por mucho, de lo que más se habla es sobre el concepto que ha capturado la imaginación y los temores de los fans de ciencia ficción y el público en general, que no es otro más que el impacto de un asteroide sobre la tierra pueda acabar con la vida tal como supuestamente habría ocurrido con los dinosaurios. De hecho, la película "Armageddon" se basó en esta idea, así como en el concepto de que de alguna manera la humanidad podría evitar esa catástrofe con la tecnología.

Pero, probablemente, la mejor manera de calmar nuestros temores y reemplazar la ciencia ficción con la ciencia, es con la comprensión y el conocimiento. La verdad es que ha habido una gran cantidad de estudios sobre la actividad de los asteroides y la comunidad científica seria ha adquirido un conocimiento significativo de estos cuerpos celestes impresionantes. Un número de sondas para asteroides se han llevado a cabo, ofreciendo una gran cantidad de información sobre su composición y cómo predecir su comportamiento.

Ahora sabemos que la mayoría de los asteroides que se llegan a observar provienen de un cinturón de asteroides que hay entre Marte y Júpiter. Es a partir de esta comunidad de asteroides desde donde muchos de los asteroides notables han surgido. Los científicos han adquirido importantes conocimientos sobre la composición de los asteroides y los han separaron en clases, incluyendo la clase S, que viene de la parte del cinturón que está más cerca de Marte, las clases C,  D y V, se clasifican según la composición y una clase llamada "Centauros" cuyos patrones de vuelo les acercará a Júpiter y Urano.

Algunas de las sondas de la NASA que vuelan cerca de asteroides han realizado algunos estudios bastante sorprendentes de estos cuerpos celestes excéntricos. En 1994, la sonda Galileo se acercó a 1.000 millas del asteroide Ida descubriendo que en realidad tenía su propia luna.

Otras sondas han disparado impactos en asteroides e incluso han aterrizado sobre un asteroide para revelar algunos datos científicos sorprendentes para nosotros. Hay mucho que aprender sobre los asteroides y nuestro amor por la astronomía y el conocimiento sólo hace aun más emocionante el disfrutar verlos en el cosmos.