Mostrando entradas con la etiqueta hielo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hielo. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de abril de 2016

Océanos Polares


En las regiones polares de la Tierra hay dos océanos.
  • El Océano Ártico, que se encuentra en la región del Polo Norte.
  • El Océano del Sur, que se encuentra en la región del Polo Sur.
Los océanos que se encuentran en las regiones polares son diferentes a los demás océanos de la Tierra. Por lo general hay hielo marino en su superficie, especialmente durante los meses de invierno. Estas aguas heladas son el hogar de una vida marina única.
El agua marina de las regiones polares puede ser más densa que el agua marina de otras regiones. Esto se debe a que el agua marina en los oceános polares es fría, lo cual hace que sea más densa. El agua también puede tiene mayor salinidad que otras aguas marinas durante el invierno, cuando el hielo marino, formado del agua fresca, se congela en la superficie del océano. El agua densa y salada se hunde al fondo de los océanos y viaja fuera de las regiones polares a través de corrientes lentas, como parte del patrón global de circulación conocido como circulación termohalina.
Los océanos polares se están calentando a medida que cambia el clima de la Tierra . Los científicos están estudiando cómo están cambiando los océanos polares, su vida marina y el hielo marino de la superficie, en respuesta a los cambios climáticos recientes. Los científicos han hallado que el hielo del Océano Ártico se está derritiendo tan rapidamente que cerca del año 2040 ya no habrá hielo marino en el Ártico durante los meses de verano. El derretimiento del hielo marino amenaza a especies del Océano Ártico como los oso polares. En el Antártico, los científicos estudian el efecto de una menor cantidad de hielo marino sobre la temporada de cría de pingüinos.
Si llegara a calentarse lo suficiente como para que no se forme hielo en los océanos polares, el agua salada ya no será tan densa y en consecuencia no se desplazará por el fondo de los océanos, lo cual desaceleraría, e incluso detendría, la circulación global de los océanos. Si los océanos llegasen a detener su patrón de circulación global, cambiarían muchos aspectos de nuestro planeta incluyendo climas regionales, severidad de eventos de los estados del tiempo y ecosistemas marinos.

viernes, 25 de marzo de 2016

La gravedad de la Tierra por el satélite GOCE


Aunque el satélite GOCE de la ESA ha dejado de existir, todo el conjunto mediciones que se han reunido durante estos años viajando por la periferia de nuestra atmósfera, van a permitir a los científicos medir la gravedad de la Tierra con una precisión sin precedentes.

Este estudio de la gravedad terrestre se ha producido gracias al primer sensor de gravedad en 3D en el espacio, con el que se ha obtenido una visión de nuestro planeta que nunca antes habíamos tenido.

En los cuatro años que Goce ha estado en órbita ha completado con éxito cuatro modelos de gravedad, cada uno más preciso que la anterior. Estos modelos se han utilizado para generar correspondientes 'geoides' que sigfnifica "La superficie de un océano global moldeado por gravedad".

Formado por las diferencias en la gravedad, el geoide es una referencia fundamental para la comprensión de la circulación oceánica, los cambios del nivel del mar y la dinámica del hielo.

El satélite fue diseñado para orbitar a muy baja altitud, de unos 255 km, hasta obtener las mejores mediciones de la gravedad posibles. A finales de 2012, el bajo consumo de combustible de la nave, permitió a los técnicos extender su vida y comenzaron a descender a GOCE unos 31 km para realizar mediciones aún más precisas. En este punto llegó el límite de su capacidad, pero ha sido un gran éxito científico.

Después de más del doble de su vida útil prevista en órbita, el satélite se quedó sin combustible y se dejó llevar de vuelta hacia la atmósfera en noviembre de 2013.

El quinto modelo de gravedad y geoide, que la ESA ha publicado recientemente, incluye estas mediciones finales, justo hasta que el satélite finalmente dejó de funcionar e irónicamente sucumbió a la fuerza que fue diseñado para medir.

Aunque el satélite ya no está en órbita, los científicos tienen ahora la mejor información posible a la mano acerca, de la gravedad de la Tierra.

GOCE ya ha arrojado nueva luz sobre diferentes aspectos de la Tierra y superado su objetivos originales en gran número.

Está siendo utilizado para entender cómo los océanos transportan enormes cantidades de calor por todo nuestro planeta y desarrollar un sistema global de referencia de la altura.

Se ha proporcionado información sobre la densidad y los vientos atmosféricos, mapeado el límite entre las diferentes capas de la tierra como la corteza terrestre y el manto superior, y se utiliza para entender lo que está pasando en estas capas muy por debajo de nuestros pies.

Y dentro de sus mayores logros se incluye la cartografía de una cicatriz en la gravedad de la Tierra causado por el terremoto de Japón de 2011.

El último modelo de geoide y los datos de la gravedad se utilizarán en los próximos años para un entendimiento más profundo de la Tierra.

jueves, 22 de agosto de 2013

Nebulosa Esquimal



La Nebulosa Esquimal NGC 2392, también llamada "huevo podrido", se encuentra en la constelación de Geminis, a unos 5000 años luz de la Tierra. La imagen se obtuvo el 10 de enero del 2000, después de la reparación efectuada por los astronautas en el telescopio espacial Hubble. En la foto, el nitrógeno se ve de color rojo, el hidrógeno verde, el oxígeno azul y el helio violeta.

La NGC 2392 es una nebulosa planetaria. En realidad, las nebulosas llamadas planetarias poco tienen que ver con los planetas. Hoy en día se denomina nebulosa planetaria a burbujas de gases expulsados por estrellas de tipo solar moribundas.

Esta nebulosa planetaria fue estudiada por vez primera por William Herschel en 1787. Según parece, durante la fase de gigante roja, la estrella central originó un anillo ecuatorial denso que se expande a unos 115.000 km/h. Más tarde, al hacer explosión la estrella central (hace 10.000 años), se produjo un viento estelar de alta velocidad (1,5 millones de km/h) que, al chocar con el anillo, dió lugar a las dos burbujas o lóbulos polares en rápida expansión que aquí se observan parcialmente superpuestos. La capucha de piel del esquimal es en realidad un conjunto de objetos con forma de cometa dispuestos radialmente. El diámetro de los lóbulos polares es aproximadamente de medio año luz.