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viernes, 6 de septiembre de 2013

La formación de vida en la Tierra

Rayos solares

Dos tercios de la superficie de la Tierra están cubiertos de agua y, en este medio, lo mismo que en los continentes y en una pequeña parte de la atmósfera que los cubre, hay muchas formas de vida. El origen de la vida sobre la Tierra, que depende de manera determinante del agua en estado líquido, es un tema muy debatido al que todavía no se ha encontrado una explicación definitiva.
Muchos científicos están de acuerdo en suponer que las condiciones ambientales terrestres primitivas produjeron violentas tormentas eléctricas que desencadenaron reacciones químicas entre los gases presentes en la atmósfera. Los productos resultantes de estas reacciones, entre los que había sencillas moléculas orgánicas, como los aminoácidos, punto de partida de las formas de vida primitivas, se depositaron en los océanos, donde posteriormente se produjeron otras reacciones químicas. Al final de esta fase, de más de mil millones de años de duración, empezaron a desarrollarse las células primitivas.Las células vegetales primitivas utilizaban dióxido de carbono para sintetizar las moléculas orgánicas de las que se nutrían, como lo hacen hoy las plantas. Este proceso, conocido como fotosíntesis, tuvo una importancia fundamental, porque empezó a producirse oxígeno como subproducto. En el transcurso de miles de millones de años, este oxígeno se ha ido acumulando cada vez más en la atmósfera hasta cambiar su composición. Esto permitió la evolución de formas de vida animal que necesitan oxígeno para respirar.
A continuación, en el transcurso de los millones de años sucesivos, la evolución ha conducido a la gran variedad de seres vivientes que hay actualmente en la Tierra.
La Tierra es el único planeta conocido que alberga vida, pero es muy probable que exista vida en otros planetas que orbitan alrededor de otras estrellas pertenecientes a nuestra galaxia, de los que ya se ha descubierto una gran cantidad de ellos.

jueves, 22 de agosto de 2013

Nebulosa Esquimal



La Nebulosa Esquimal NGC 2392, también llamada "huevo podrido", se encuentra en la constelación de Geminis, a unos 5000 años luz de la Tierra. La imagen se obtuvo el 10 de enero del 2000, después de la reparación efectuada por los astronautas en el telescopio espacial Hubble. En la foto, el nitrógeno se ve de color rojo, el hidrógeno verde, el oxígeno azul y el helio violeta.

La NGC 2392 es una nebulosa planetaria. En realidad, las nebulosas llamadas planetarias poco tienen que ver con los planetas. Hoy en día se denomina nebulosa planetaria a burbujas de gases expulsados por estrellas de tipo solar moribundas.

Esta nebulosa planetaria fue estudiada por vez primera por William Herschel en 1787. Según parece, durante la fase de gigante roja, la estrella central originó un anillo ecuatorial denso que se expande a unos 115.000 km/h. Más tarde, al hacer explosión la estrella central (hace 10.000 años), se produjo un viento estelar de alta velocidad (1,5 millones de km/h) que, al chocar con el anillo, dió lugar a las dos burbujas o lóbulos polares en rápida expansión que aquí se observan parcialmente superpuestos. La capucha de piel del esquimal es en realidad un conjunto de objetos con forma de cometa dispuestos radialmente. El diámetro de los lóbulos polares es aproximadamente de medio año luz.

sábado, 15 de junio de 2013

Formación del Sil y los planetas

Formación del Sol y los planetas

Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.

No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacio o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.

Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nube más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.

La masa central se convirtió eu una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.

lunes, 4 de marzo de 2013

La Tierra, nuestro planeta


La Tierra se formó hace unos 4.500 millones de años junto con el Sol y otros siete planetas del Sistema Solar; tres de ellos terrestres y cuatro planetas gaseosos. Es el tercer planeta del Sistema Solar en orden de distancia al Sol, del que se encuentra a unos 149,6 millones de kilómetros. La órbita de nuestro planeta es similar a una elipse achatada, por esto la distancia varía entre 147 millones de km y 152 millones de km, que es cuando está más cerca y más lejos del Sol, respectivamente.
Se formó a partir de una inmensa nube de gas y polvo estelar llamada nebulosa solar. En el centro de esta nube que se contraía se formó el Sol, que al calentarse empezó a emitir luz. La elevada temperatura del Sol produjo la evaporación al espacio de buena parte de los materiales volátiles que se hallaban en la región donde se estaba formando la Tierra.
La Tierra
La Tierra

El nacimiento de la Tierra

Debido a la fuerza de la gravedad, cada vez se acumulaba más materia procedente de la nebulosa solar sobre la Tierra en formación. Pero como ésta se encontraba en estado de fusión, debido a su elevada temperatura, los componentes más densos, como el hierro y el níquel, se hundían cada vez más hacia el centro del planeta, mientras que los más ligeros, como los silicatos de varios metales, permanecían en la superficie. Este proceso es conocido por el nombre de diferenciación.
Cuando se terminó el proceso de diferenciación, la temperatura de la Tierra bajó hasta que se solidificó la materia. En la superficie de la Tierra pudo permanecer agua en estado líquido, y hoy en día se supone que la temperatura del núcleo de nuestro planeta es de unos 6.200 ºC. La parte interna continúa enfriándose debido a un proceso gradual de agotamiento de los elementos radiactivos.
Datos de la Tierra:
Distancias mínima y máxima al Sol147 y 152 millones de km
Diámetro en el ecuador12.756 km
Velocidad orbital media alrededor del Sol29,79 km/s
Rotación (tiempo empleado para completar una rotación entera sobre su propio eje)23 horas y 56 minutos
Revolución (tiempo empleado para recorrer una órbita alrededor del Sol)365 días, 6 horas y 9 minutos
Número conocido de satélites1 (la Luna)
Masa5,976 x 1027 g
Volumen1,084 x 1012 km3
Densidad media (agua = 1)5,52
Temperatura media en la superficie22 ºC
Temperatura del núcleo6.200 ºC
Inclinación del eje23º 27′

El interior de la Tierra

El interior de la Tierra está compuesto por el núcleo interno, el núcleo externo, el manto inferior y el manto superior. Finalmente se encuentra la corteza que da en la superfície.
El núcleo de la Tierra está constituido por níquel y hierro, y puede dividirse en dos partes: el núcleo interno y el núcleo externo. El núcleo interno está formado por materiales metálicos sólidos de unos 1.300 km de radio. El núcleo externo descansa sobre el anterior y tiene una viscosidad extremadamente baja, de un espesor de 2.200 km.
En dirección hacia el exterior se encuentra el manto rocoso de un espesor de 3.000 km, y éste también se divide en dos partes: el manto inferior, que es una zona inferior más rígida; y el manto superior, una zona más plástica. Los últimos 100 km del manto reciben el nombre de litosfera, sobre la cual hay una fina capa de roca de un espesor que varía de 5 km o poco más en tierra firme. La litosfera está compuesta por una serie de placas que están en continuo movimiento.
El interior de la Tierra
El interior de la Tierra

Las erupciones volcánicas

La colisión que producen las placas tectónicas de la litosfera terrestre puede generar un aumento de presión entre ellas y una acumulación de energía que se libera en forma de terremotos.
Cuando las placas tectónicas se alejan se forma una fractura a través de la cual aflora el magma procedente del manto. Cuando el magma se solidifica se crea una nueva corteza.

El movimiento de los continentes

Hace centenares de millones de años, las tierras emergidas estaban divididas en continentes diferentes de los actuales. Esta fase inicial se conoce como Pre-Pangea. Hace 300 millones de años, los continentes se unieron en un enorme continente: la Pangea, que más tarde empezó a fragmentarse. Hace 135 millones de años, las placas de la corteza hacían que los continentes se separasen cada vez más. Las placas en la actualidad continúan moviéndose lentamente, causando terremotos y erupciones volcánicas.

El campo magnético terrestre

El campo magnético de la Tierra deriva de unas corrientes que se originan en el núcleo metálico fundido a causa de la rotación del planeta sobre sí mismo. La extensión del campo magnético forma una especie de capa que es conocida como magnetosfera. La magnetosfera protege a la Tierra contra el flujo de partículas cargadas eléctricamente que provienen del Sol, llamado viento solar.

La atmósfera de la Tierra

La atmósfera es atraída hacia nuestro planeta por la fuerza de la gravedad y puede dividirse en diferentes capas a partir de la superficie terrestre.
La capa inferior en la que se encuentran las nubes y donde suceden todos los fenómenos meteorológicos es conocida como troposfera, y tiene un espesor de 10-15 km de altitud. La temperatura disminuye a mayor altura hasta alcanzar los -40 o -50 ºC.
Por encima de la troposfera se encuentra la estratosfera, que se encuentra a unos 50 km y contiene una capa de ozono, un gas formado por un tipo particular de molécula de oxígeno compuesta de tres átomos en lugar de dos. El ozono nos protege de las peligrosas radiaciones ultravioletas procedentes del Sol. La temperatura en la parte más alta de la estratosfera aumenta hasta los 15 ºC.
Por encima de la estratosfera, en la altura de 500 km, se encuentra la ionosfera, que refleja las ondas de radio procedentes de la Tierra. En la ionosfera se encuentran también las nubes de brillo nocturno que se forman cuando el vapor de agua que hay en la parte alta de la atmósfera se condensa en cristales de polvo meteórico que cae sobre la Tierra desde el espacio.
La ionosfera, a su vez, contiene la mesosfera, de un espesor entre 50 y 85 km, y la termosfera, de un espesor de 200 km. Por encima de la ionosfera está la exosfera, que se funde con el vacío del espacio interplanetario del Sistema Solar.

La superficie

El relieve de la superficie de nuestro planeta es muy diversa y varía mucho de un lugar a otro. Cerca del 71% de la superficie está cubierta por agua. La superficie terrestre que queda sumergida en el agua tiene características montañosas, además incluye volcanes submarinos, mesetas, llanuras y más de 60 fosas oceánicas. El restante 29% de la superficie que no está cubierta por el agua está formada de montañas, desiertos, llanuras y mesetas.
Histograma de elevación de la corteza terrestre
Histograma de elevación de la corteza terrestre. Cada línea de marca representa el 10% de la superficie terrestre.

La hidrosfera

La gran cantidad de agua que hay en la superficie de la Tierra, alcanzando casi los dos tercios del total, es una característica que distingue al Planeta Azul de otros en el Sistema Solar. La hidrosfera de nuestro planeta está compuesta por océanos, aunque en la teoría incluye todas las superficies de agua del mundo: mares, lagos, ríos y aguas subterráneas hasta los 2.000 metros de profundidad.
El lugar más profundo bajo el agua es el Abismo Challenger de la Fosa de las Marianas, en el Océano Pacífico, con una profundidad de -10.911,4 metros. Aproximadamente el 97,5% del agua es salada, mientras que el restante 2,5% es agua dulce. La mayor parte del agua dulce, aproximadamente el 68,7%, se encuentra actualmente en estado de hielo.

Los cielos más espectaculares del mundo


Creas o no creas en los ovnis, ven al privilegiado valle chileno del Elqui, sembrado de observatorios astronómicos, y duerme en un insólito hotelito espiando desde la cama estrellas, nebulosas, planetas... Un plan brillante antes de que acabe 2009, declarado Año Internacional de la Astronomía.

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Los cielos del Valle del Elqui y sus rocas cargadas de magnetismo han convertido a la región chilena de Coquimbo en un secreto a voces entre ufólogos, astrónomos y seguidores incondicionales del fenómeno ovni. La cita con estos cielos, considerados entre los más limpios del planeta, cobra todavía más sentido este año, declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional de la Astronomía. 

Las características físicas y meteorológicas de esta zona, encajonada entre el Pacífico y las cordilleras de la Costa y los Andes, se confabulan para que sus cielos luzcan sin nubes y con un bajísimo nivel de turbulencia atmosférica incluso más de trescientas noches al año, lo que, unido a su baja contaminación lumínica, la convierten en un mirador único. 

Numerosos observatorios diseminados por estos pagos apuntan cada noche al firmamento para espiar las estrellas. Algunos, como el de Mamalluca y el de Collowara, están abiertos a cualquier visitante que quiera aprender a distinguir planetas, lunas, estrellas, cúmulos, nebulosas y galaxias enteras. Ante tal espectáculo, hasta al más incrédulo de los mortales llegará a soñar con la existencia de otros mundos. 

A pesar de los numerosos simposios y encuentros que alrededor de la ufología tienen lugar cada año en la ciudad de La Serena, para muchos, como en todas partes, los registros de estos extraños fenómenos que en ocasiones se reseñan en los periódicos locales son pura fantasía. Otros en la región, sin embargo, los reconocen con una naturalidad pasmosa. La incógnita, pues, queda abierta al criterio del visitante. 

Sobre lo que no cabe especulación posible es sobre el brillo de uno de los firmamentos más despampanantes del planeta, que surge cuando los cielos del valle del Elqui se encienden en cuanto el océano se traga el último rayo de sol. Precisamente para disfrutarlos abrió sus puertas hace apenas cuatro años el hotel Elqui Domos, el primer hotel astronómico del Hemisferio Sur, en cuya página web, además de las tarifas y otras cuestiones al uso, se puede acceder a un enlace sobre las fases de la luna o a un auténtico catálogo de astros, nebulosas y supernovas.

Apenas suma siete domos geodésicos, una especie de iglús de lujo con techo desmontable que permiten admirar las estrellas sin necesidad de salir de la cama, aunque todos están armados con un potente telescopio para avistamientos más serios, amén de invitar a sus huéspedes a participar en cabalgatas bajo la bóveda celeste o en rutas astronómicas en las que sus especialistas ayudan a descifrar los secretos mejor guardados del firmamento. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Asteroides


Asteroides

Pero de todos los fenómenos celestes, probablemente ninguno sea tan emocionante como la primera vez que ve un asteroide en movimiento surcar los cielos. Nombrar a los asteroides como las "estrellas del rock" de la astronomía es al mismo tiempo una broma de mal gusto y una descripción exacta de cómo ven los aficionados a la astronomía. A diferencia de los soles, los planetas y las lunas, los asteroides están en movimiento, siempre cambiantes, apareciendo en el cielo nocturno, emocionante y dinámico.


Al igual que las estrellas de rock, los asteroides han recibido su parte de mito urbano y la tradición. Muchos han atribuido la extinción de los dinosaurios al impacto de un enorme asteroide sobre la tierra. Esta teoría tiene algo de credibilidad y si esto es verdad, puede evocar algunas imágenes bastante sorprendentes, presentimientos y temores de la especie reinante sobre la tierra, la raza humana.

El hecho de que los asteroides se muevan rápido como basura espacial sólo hace que su movimiento y su actividad sea más interesante y emocionante. A diferencia de lo que sucede con una luna, planeta o estrella, las probabilidades de que un asteroide impacte sobre la Tierra son del todo razonable, incluso hay muchos casos documentados de pequeños asteroides que han atravesado la atmosfera terrestre y dejado algunos cráteres bastante impresionantes en la superficie de la Tierra.

La cultura popular ha aceptado felizmente la idea del impacto de un asteroide. La idea ha dado lugar a muchas historias de ciencia ficción, añadiendo la creencia de que las formas de vida alienígenas pueden viajar en asteroides hacia nuestro planeta y comenzar una "guerra de los mundos". Pero, por mucho, de lo que más se habla es sobre el concepto que ha capturado la imaginación y los temores de los fans de ciencia ficción y el público en general, que no es otro más que el impacto de un asteroide sobre la tierra pueda acabar con la vida tal como supuestamente habría ocurrido con los dinosaurios. De hecho, la película "Armageddon" se basó en esta idea, así como en el concepto de que de alguna manera la humanidad podría evitar esa catástrofe con la tecnología.

Pero, probablemente, la mejor manera de calmar nuestros temores y reemplazar la ciencia ficción con la ciencia, es con la comprensión y el conocimiento. La verdad es que ha habido una gran cantidad de estudios sobre la actividad de los asteroides y la comunidad científica seria ha adquirido un conocimiento significativo de estos cuerpos celestes impresionantes. Un número de sondas para asteroides se han llevado a cabo, ofreciendo una gran cantidad de información sobre su composición y cómo predecir su comportamiento.

Ahora sabemos que la mayoría de los asteroides que se llegan a observar provienen de un cinturón de asteroides que hay entre Marte y Júpiter. Es a partir de esta comunidad de asteroides desde donde muchos de los asteroides notables han surgido. Los científicos han adquirido importantes conocimientos sobre la composición de los asteroides y los han separaron en clases, incluyendo la clase S, que viene de la parte del cinturón que está más cerca de Marte, las clases C,  D y V, se clasifican según la composición y una clase llamada "Centauros" cuyos patrones de vuelo les acercará a Júpiter y Urano.

Algunas de las sondas de la NASA que vuelan cerca de asteroides han realizado algunos estudios bastante sorprendentes de estos cuerpos celestes excéntricos. En 1994, la sonda Galileo se acercó a 1.000 millas del asteroide Ida descubriendo que en realidad tenía su propia luna.

Otras sondas han disparado impactos en asteroides e incluso han aterrizado sobre un asteroide para revelar algunos datos científicos sorprendentes para nosotros. Hay mucho que aprender sobre los asteroides y nuestro amor por la astronomía y el conocimiento sólo hace aun más emocionante el disfrutar verlos en el cosmos.