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jueves, 22 de agosto de 2013

Barrera arrecifes

Barrera arrecifes

La Gran Barrera de Arrecifes es la mayor estructura jamás construida por un organismo vivo. Al menos se pueden encontrar 350 especies de coral diferentes en el arrecife, que tiene 2,000 kilómetros de longitud y forma un rompeolas natural para la costa este de Australia.

Los sedimentos subyacentes, dos veces más viejos que el propio arrecife, indican que la región estuvo alguna vez por encima del nivel del mar. El arrecife empezó a crecer hace más de 25 millones de años. Tal como muestra la foto, el arrecife está formado por muchos arrecifes individuales inconexos, separados por profundos canales de agua.

Los restos calcáreos de los corales suministran el material de construcción básico para los arrecifes, mientras que los residuos de las algas coralinas proporcionan el cemento que mantiene unida esta estructura. Cuando se fosilizan, estos arrecifes y los restos erosinonados de ellos forman gruesos bloques de caliza.

Las causas de su tamaño y longevidad son la gran estabilidad geológica del asentamiento en la plataforma australiana y las favorables corrientes oceánicas. El coral no puede existir a temperaturas por debajo 21° centígrados. La calidez de las aguas australianas varía poco con la profundidad debido a la acción beneficiosa de los vientos del sureste. Estos vientos soplan sobre el borde exterior del arrecife durante nueve meses al año, y esto mantiene también el suministro de agua de mar rica en material orgánico necesario para el crecimiento del coral.

La historia de la Tierra

Fuente de lava


La Tierra, al igual que el resto de todos los cuerpos del Sistema Solar, tuvo su origen en los restos de estrellas que explosionaron. El planeta azul ha tardado millones de años para evolucionar desde una esfera de gases hasta un planeta dotado de una corteza rocosa y sólida.
La Tierra empezó a condensarse a partir de gases y polvo de la nebulosa solar hace unos 4.500 millones de años. Los gases y el polvo fueron colisionando a causa de la fuerza de la gravedad, formando cuerpos cada vez más sólidos.
Las colisiones y la presión se originaron en el interior del planeta por la compresión debida a la acumulación de materia, lo cual generaba calor. En el interior de nuestro planeta, los elementos se separaron. Hace unos 4.000 millones de años, la temperatura de la Tierra ascendía a 2.000 ºC. El planeta era una mezcla de diferentes elementos: los mismos que hay ahora en la Tierra.
La temperatura alcanzó el punto de fusión del hierro, que se fundió hasta el centro del planeta en rotación, formando el núcleo. Este núcleo se divide en dos partes: el núcleo interno, formado por hierro sólido, y el núcleo externo, que contiene hierro y níquel en estado líquido. Al mismo tiempo, hace unos 3.500 millones de años, los elementos más ligeros, compuestos de silicio, cristales y metales ligeros, subieron a la superficie. Así se formaron el manto, constituido por elementos más pesados, y la corteza, dividida en capas de materiales más ligeros.

Cuando la corteza en solidificación se fracturaba, surgían lava, gases y vapor de agua ocluidos en el manto. Empezó a formarse una atmósfera primitiva. El vapor de agua se elevaba a cotas más altas, donde, al enfriarse, se condensaba y se precipitaba al suelo en forma de lluvia, que se evaporaba de nuevo apenas entraba en contacto con la superficie extremadamente caliente. Gradualmente, la corteza también empezó a enfriarse, permitiendo así que el agua fuese reabsorbida. Después de algunos millones de años, la corteza ya no pudo absorber más agua y se inició la formación de mares.