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domingo, 20 de marzo de 2016

Así morirá el Sol en 5.000 millones de años

Este es un acto final de belleza celestial. Invisiblemente enterrada en el centro de este remolino de colores de gas hay una estrella moribunda, aproximadamente de la misma masa que el Sol. Los remolinos de gas nos ofrecen una visión de futuro distante de nuestro sol. Y es que en 5.000 millones de años nuestra estrella se estará muriendo.
Se espera que nuestro sol se comporte de la misma manera que esta estrella, perdiendo sus capas exteriores para revelar el núcleo ardiente, que luego se convierte en una brasa que se enfría lentamente, conocida como enana blanca. En ese momento, la Tierra se habrá ido, quemada a medida que el Sol se muere. Pero la belleza de la muerte de nuestra estrella brillará a través del Universo.
A medida que una estrella envejece, las reacciones nucleares que la mantienen brillante comienzan a fallar. Esta incierta generación de energía hace que las estrellas pulsen de forma irregular, despojándose de sus capas exteriores hacia el espacio. Mientras la estrella arroja estos gases, el núcleo súper-caliente se manifiesta. Emite enormes cantidades de luz ultravioleta, y esta radiación hace que la envoltura de gas brille, creando la frágil belleza de la nebulosa.
La galaxia que sirve de ejemplo en la imagen se conoce como Kohoutek 4-55. Nombrada por su descubridor, el astrónomo checo Lubo* Kohoutec, se encuentra 4.600 años luz de la Tierra, en la dirección de la constelación de Cygnus. Esta imagen fue tomada por el Wide Field Planetary Camera 2 del telescopio espacial Hubble (WFPC2). La cámara se instaló en 1993 y funcionó hasta 2009, ofreciendo 16 años de observaciones sin precedentes.
WFPC2 tomó muchas de las imágenes icónicas de Hubble y ayudaron a que el telescopio espacial tenga un nombre familiar en todo el mundo. Esta toma en particular es una composición de tres imágenes, cada una tomada en una longitud de onda específica para aislar la luz proveniente de átomos particulares de gas. Las diferentes longitudes de onda han sido codificadas por color para facilitar el reconocimiento. El rojo significa gas nitrógeno, el verde muestra el hidrógeno y el azul representa oxígeno. Toda la secuencia fue capturada en 2 horas el 4 de mayo de 2009.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Planeta Venus


Venus es el segundo planeta del Sistema Solar en orden de distancia desde el Sol. Recibe su nombre en honor a Venus, la diosa romana del amor. Se trata de un planeta de tipo terrestre o telúrico, llamado con frecuencia el planeta hermano de la Tierra, ya que ambos son similares en cuanto a tamaño, masa y composición.
Al encontrarse Venus más cercano al Sol que la Tierra, siempre se puede encontrar, aproximadamente, en la misma dirección del Sol, por lo que desde la Tierra se puede ver sólo unas cuantas horas antes de amanecer o después de anochecer.
A pesar de ello, cuando Venus es más brillante puede ser visto durante el día, siendo uno de los tres únicos cuerpos celestes que pueden ser vistos tanto de día como de noche (los otros son la Luna y el Sol). Venus es normalmente conocido como la estrella de la mañana (Lucero del Alba) o la estrella de la tarde (Lucero Vespertino).
Venus gira léntamente alrededor de su eje, tardando más en completar su rotación que en dar la vuelta alrededor del Sol.
Venús es el planeta más brillante del Sistema Solar, visto desde la Tierra.

jueves, 22 de agosto de 2013

Supernova 1987 A



La supernova es un evento poco común. En cada galaxia se suelen dar una explosión cada 200 años. En estas explosiones, la mayor parte de la masa de la estrella original se lanza a grandes velocidades. Durante algunos días, la supernova radía la misma energía que durante toda su vida, llegando a brillar más que el conjunto de estrellas que residen en su galaxia. Con el paso de los años, el remanente de la supernova se esparcirá, creando una nebulosa.

Las explosiones que señalan el final de una estrella masiva se denominan supernovas de tipo II. Existe otro caso, las de tipo I, que involucra la acción en un sistema de dos estrellas que se orbitan y cuya detonación es más brillante. Una de estas estrellas debe ser una enana blanca. Cuando el par está lo suficientemente cerca, la enana blanca comienza a robarle a su compañera. El problema es que cuando la enana blanca llega a tener 1,4 masas solares, muere de indigestión en un gran estallido.

Las supernovas que suceden en nuestra propia galaxia son todo un espectáculo, ya que llegan a ser visibles a simple vista con un brillo tal que pueden verse de día. Desgraciadamente, y como ya se ha comentado, es un fenómeno inusual. Entre las supernovas más famosas se encuentran la del año 1054 d.C, registrada por los chinos. Johannes Kepler, contemporáneo y colega de Galileo, registró una de estas supernovas cercanas en el año 1604 antes de la invención del telescopio. Desde entonces no hemos visto ninguna en la Vía Láctea, pero en 1987, una estrella apareció en los cielos australes siendo visible también a simple vista. Se trataba de la supernova SN 1987 A (A, por ser la primera del año) y estaba situada en la Pequeña Nube de Magallanes, una de las galaxias satélite de la Vía Láctea.

sábado, 15 de junio de 2013

Formación del Sil y los planetas

Formación del Sol y los planetas

Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.

No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacio o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.

Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nube más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.

La masa central se convirtió eu una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.